Prueba de conducción de un usado: el recorrido que más revela - Empleo Selecto

Prueba de conducción de un usado: el recorrido que más revela

mano sobre la palanca de cambios durante una prueba de conducción

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«Damos una vuelta a la manzana y lo sientes», propone el vendedor, con las llaves en la mano y el auto ya encendido. Esa vuelta de cinco minutos, con el motor caliente, a baja velocidad y por calles lisas, es la prueba de conducción que más autos vende y menos problemas revela. Casi todo lo que puede fallar en un usado aparece en condiciones que una vuelta a la manzana nunca reproduce.

Una prueba útil se diseña antes de subir al auto. Tiene un recorrido pensado para pasar por situaciones distintas en poco tiempo, empieza con el motor frío y termina con el motor caliente, y se hace con la radio apagada y las ventanillas a medio bajar para escuchar. No hace falta ser experto para notar lo que está mal; hace falta pasar por los lugares donde lo malo se nota.

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Antes de arrancar: lo que se decide en el estacionamiento

Pide que el auto esté frío cuando llegues y toca el capó al saludar para confirmarlo. Un motor que ya trabajó media hora esconde arranques difíciles, humo inicial y ruidos que solo existen en frío. Si el vendedor lo calentó «para que no tuvieras que esperar», propón dar primero la vuelta exterior al auto y conversar un rato hasta que enfríe algo, o volver otro día.

Confirma que el seguro del vehículo cubre a otro conductor durante la prueba, o pregunta cómo quiere hacerlo el vendedor. Según tu país, las coberturas dependen del conductor y no del auto, o al revés, del vehículo. Lo que no conviene es descubrirlo después de un roce. Lleva tu licencia de conducir, y acepta que el vendedor vaya de acompañante: es lo razonable para él y a ti no te molesta.

Ajusta el asiento, los espejos y el volante como si el auto fuera tuyo, antes de moverlo. Esos minutos sirven además para probar que los ajustes funcionan, para notar si el asiento tiene holgura en las guías y para mirar el tablero con el contacto puesto: cada luz de aviso tiene que iluminarse un instante y desaparecer cuando el motor arranca.

Planifica el recorrido con el vendedor: una calle con baches o badenes, una zona donde se pueda girar a fondo a baja velocidad, un tramo de vía rápida donde alcanzar velocidad de carretera, una pendiente si la hay cerca y un lugar seguro para una frenada firme. Veinte o treinta minutos bastan si el trazado es bueno.

El arranque en frío y los primeros metros

Arranca con el capó abierto y alguien mirando el escape. Los primeros segundos de un motor frío dicen mucho: debe arrancar a la primera, sin insistir, y el ralentí puede ser algo más alto al principio pero estable. Una nube de humo azul al arrancar habla de aceite que pasa a las cámaras; un humo blanco denso que no desaparece al calentar puede ser refrigerante; el negro es mezcla rica o inyección sucia.

Escucha con la puerta abierta durante medio minuto. Un golpeteo metálico que baja de intensidad al calentar, un chirrido de correa, un zumbido de rodamiento o un ruido de cadena de distribución en los primeros segundos son señales que el vendedor conoce y que una vuelta en caliente oculta. Si algo suena raro, pregunta en ese momento, no al final.

En los primeros metros, con el auto todavía frío, presta atención a la caja de cambios. En una manual, el embrague debe tomar en una posición intermedia del pedal, sin vibración ni olor; la primera y la marcha atrás deben entrar sin forzar. En una automática, el paso de estacionamiento a marcha debe ser suave y sin golpe, y los primeros cambios no deben dar tirones ni demorarse de forma notoria.

Mueve el volante de tope a tope mientras avanzas muy despacio en un lugar abierto. Un ruido de clic o de golpe en los giros extremos, sobre todo en autos de tracción delantera, apunta a las juntas de transmisión; un gemido que crece al girar puede ser la bomba de dirección asistida o una fuga en el sistema.

Calle lenta y baches: suspensión, dirección y ruidos

Busca una calle en mal estado y recórrela a velocidad baja, con las ventanillas a medio abrir. La suspensión en buen estado absorbe el bache con un golpe seco y silencioso y vuelve a su posición enseguida; la gastada rebota una o dos veces más, y las piezas con holgura producen golpes metálicos secos en cada irregularidad, generalmente en la parte delantera.

Pasa por un badén o una pendiente de garaje en diagonal, de modo que la carrocería se retuerza un poco. Es el momento en que crujen los plásticos mal fijados y, más importante, en que una carrocería con un golpe mal reparado deja oír sus soldaduras. También es cuando un escape con soportes rotos golpea contra el piso.

En un tramo recto y plano, suelta brevemente el volante con precaución: el auto debería seguir recto sin tirar. Nota si el volante vibra a cierta velocidad, lo que suele indicar ruedas desbalanceadas o un aro deformado, y si tiene holgura en el centro antes de que la dirección responda, señal de desgaste en la caja o en las articulaciones.

Escucha los ruidos que cambian con la velocidad y no con el régimen del motor. Un zumbido que sube con la velocidad y cambia al girar a un lado es típico de un rodamiento de rueda; un golpeteo rítmico puede ser un neumático dañado o un disco deformado. Anótalo todo; cada uno de esos ruidos es dinero o un argumento.

Vía rápida: motor, caja y estabilidad

En un tramo donde se pueda alcanzar velocidad de carretera, acelera con decisión desde bajo régimen. El motor debe empujar de forma progresiva, sin tirones, sin huecos de potencia y sin que se encienda ningún testigo. Una pérdida de fuerza a cierto régimen, un temblor que solo se siente mientras pisas el acelerador y se va al soltarlo, o un retraso largo entre pisar y responder, merecen pregunta y, probablemente, taller.

En una caja manual, prueba cada marcha subiendo y bajando. Un cambio que raspa al entrar, una palanca que salta de una marcha sola al soltar el acelerador o un embrague que se queda patinando al acelerar en marcha alta son fallas caras. En una automática, nota si los cambios son suaves y llegan en el momento lógico, si hay golpes al bajar de marcha y si el auto «busca» marcha de manera constante en velocidad estable.

A velocidad sostenida, el auto debe ir recto y estable, sin vibraciones en el volante ni en el asiento. Mira el tablero: la temperatura debe estar en su zona normal y mantenerse ahí. Abre las ventanillas un instante y escucha el viento; un silbido fuerte en una puerta o un ruido de rodadura mucho mayor en un lado pueden ser una goma vencida o un panel mal ajustado.

Si hay una pendiente cerca, súbela con carga en el motor. Una cuesta revela la pérdida de potencia, el humo bajo esfuerzo y, en una automática, la caja que no sabe qué marcha mantener. Bajarla con el freno motor, en marcha corta, muestra si el ralentí se descontrola al soltar el acelerador.

Frenadas, curvas y marcha atrás

Elige un tramo despejado, comprueba que nadie venga detrás y pisa el freno a fondo yendo a una velocidad media. Lo que esperas es una detención recta, un pedal firme que no baje más de lo habitual y ningún temblor en el volante ni bajo el pie. Si el volante tiembla al frenar, los discos están deformados; si el auto se cruza hacia un costado, hay una pinza pegada o pastillas que trabajan de forma desigual; si el pedal se siente blando o cede despacio, puede haber aire o una fuga en el circuito hidráulico.

Prueba el freno de mano en una pendiente ligera: debe sostener el auto en los primeros clics de la palanca o en la primera posición del mando. Después, en un espacio abierto, haz un círculo completo a baja velocidad hacia cada lado, con el volante a tope; cualquier golpe o chasquido rítmico se oye en ese momento.

Termina con unos metros en marcha atrás, en línea recta y girando. Es una maniobra que muchos compradores omiten y que delata ruidos en la transmisión, problemas de embrague al retroceder en pendiente y, de paso, permite probar la cámara y los sensores traseros si los hay.

Con el motor caliente: ralentí, temperatura y olores

De regreso, deja el auto en ralentí unos minutos con el aire acondicionado al máximo y las luces encendidas. El ralentí debe mantenerse estable bajo esa carga; si oscila o el motor se sacude, hay un problema de alimentación o de encendido. El aire debe enfriar de verdad, no solo ventilar.

Abre el capó con el motor caliente y mira otra vez: con la temperatura, algunas fugas que en frío no se veían aparecen como humedad brillante en juntas y mangueras. Huele: aceite quemado, refrigerante dulzón o un olor a embrague son señales. Mira debajo del auto después de unos minutos parado; cualquier goteo en el suelo pertenece a ese vehículo.

Apaga, espera un momento y vuelve a arrancar en caliente. Un motor que arranca bien en frío pero duda en caliente, o al revés, tiene algo que decir, y conviene que lo diga delante del vendedor.

  • Anota mientras conduces: cada ruido, vibración o comportamiento raro, con el momento en que apareció; después se olvidan.
  • Pregunta en caliente: cada hallazgo se plantea al vendedor en ese momento, cuando no puede atribuirse a otra cosa.
  • Repite lo dudoso: si un ruido apareció una vez, busca la misma situación y comprueba si se repite.
  • Compara con la referencia: si puedes, prueba otro vehículo del mismo tipo para saber qué es normal y qué no.

Media hora que vale más que cualquier anuncio

Una prueba de conducción bien hecha no sustituye a la inspección de un mecánico, pero decide si vale la pena pagarla. Un auto que pasa este recorrido sin sorpresas merece el siguiente paso; uno que vibra al frenar, humea al arrancar y golpea en los baches ya respondió a la pregunta, y te ahorró el costo de la inspección y, sobre todo, el de la compra.

Lo que convierte la prueba en información es el método: motor frío al empezar, un trazado que pase por baches, vía rápida, curvas cerradas y una frenada firme, los oídos atentos y la lista de anotaciones. Esa media hora es el único momento en que el auto habla por sí mismo, sin el filtro del anuncio ni el del vendedor. Conviene escucharlo con atención.

Sobre el Autor

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Wellington

Escribe para Empleo Selecto guías prácticas sobre compra, crédito, seguro y mantenimiento de autos, pensadas para comparar opciones con calma antes de firmar. Empleo Selecto es un portal informativo: no es una entidad financiera ni intermedia créditos.