Arrancar el auto con cables: el orden correcto y lo que daña - Empleo Selecto

Arrancar el auto con cables: el orden correcto y lo que daña

pinzas de cables de arranque sujetas a los bornes de una batería

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Giras la llave una mañana fría y lo que oyes es un chasquido seco, un par de vueltas perezosas del motor y luego nada, mientras las luces del tablero parpadean débiles. Un vecino se ofrece a ayudar con su auto y unos cables que lleva en el maletero desde hace años. Los dos tienen una idea aproximada de cómo se hace, y esa aproximación es exactamente lo que daña centralitas, funde fusibles y, en el peor de los casos, hace explotar una batería.

Arrancar un auto con cables es un procedimiento seguro cuando se hace en el orden correcto y peligroso cuando se improvisa. Los autos actuales llevan una electrónica sensible que no perdona una conexión al revés o una chispa en el lugar equivocado, y las baterías producen gases inflamables que una chispa puede encender. Saber el orden exacto y por qué es ese orden convierte una mañana perdida en diez minutos de trabajo.

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Confirmar que el problema es la batería

Antes de sacar los cables, conviene asegurarse de que lo que falla es la batería y no otra cosa, porque los cables no arreglan un motor de arranque roto ni un depósito vacío. Los síntomas de batería descargada son claros: al girar la llave, el motor gira despacio o no gira, se oye un chasquido repetido del relé, las luces del tablero se atenúan al intentar arrancar y, si la descarga es profunda, no se enciende nada, ni siquiera el cierre centralizado responde.

Si el motor gira con fuerza y a buen ritmo pero no arranca, la batería probablemente está bien y el problema es de combustible, encendido o algún sensor; los cables no servirán. Si no ocurre absolutamente nada al girar la llave pero las luces están fuertes, puede ser el motor de arranque o un contacto flojo. En ambos casos, la asistencia en viaje o un taller son el camino.

Revisa también lo evidente: una luz interior o los faros que quedaron encendidos, una puerta mal cerrada que mantuvo la iluminación toda la noche, un accesorio conectado a la toma de corriente. Esas causas explican la mayoría de las baterías descargadas y, una vez arrancado el auto, bastará con rodar un rato para recuperarla. Si no hay causa aparente, la batería puede estar al final de su vida y el arranque con cables será solo un parche.

Mira el estado físico de la batería antes de tocarla. Una batería hinchada, con grietas, con fuga de líquido o con olor fuerte a azufre no debe conectarse a nada: puede explotar. En ese caso, llama a un profesional.

Lo que necesitas y cómo colocar los autos

Los cables importan más de lo que parece. Unos cables finos, baratos y cortos, con pinzas endebles, se calientan, hacen mal contacto y no transmiten la corriente que el arranque necesita, sobre todo en motores diésel o grandes. Busca cables de sección gruesa, de una longitud que permita colocar los autos sin forzar, con pinzas de resorte fuerte y bien aisladas. Revisa que el aislamiento no esté agrietado ni las pinzas oxidadas.

El auto donante debe tener una batería de la misma tensión que el tuyo, que en la inmensa mayoría de los vehículos de pasajeros es la misma; el manual lo confirma. Coloca los dos autos de modo que las baterías queden lo más cerca posible sin que las carrocerías se toquen, porque un contacto entre ellas puede crear un circuito no deseado. Lo habitual es ponerlos frente a frente o en paralelo, con espacio para abrir ambos capós.

Apaga los dos motores y todos los consumidores: luces, radio, aire acondicionado, calefacción de asientos, cualquier accesorio enchufado. Pon el freno de mano en ambos, deja las transmisiones en punto muerto o en posición de estacionamiento, y retira anillos, pulseras y relojes metálicos de las manos: una pieza de metal que une sin querer un borne y la carrocería se pone al rojo en un instante.

Localiza en cada auto los bornes de la batería o, cada vez más frecuente, los puntos de arranque auxiliar que el fabricante señala cuando la batería está en un lugar inaccesible, como el maletero o bajo el asiento. El manual indica dónde están y suelen tener una tapa roja para el positivo. Usarlos es más seguro que ir a la batería directamente.

El orden de conexión y por qué es ese y no otro

El orden de las cuatro conexiones no es una costumbre, sino una secuencia diseñada para que la última chispa, la que salta al cerrar el circuito, ocurra lejos de la batería descargada, que es la que puede estar liberando gases inflamables. Memorízalo así: positivo del muerto, positivo del donante, negativo del donante, masa del muerto.

  • Primera pinza, roja: al borne positivo de la batería descargada, marcado con el signo más y normalmente con una tapa roja; asegúrala con buen contacto en el metal.
  • Segunda pinza, roja: al borne positivo de la batería del auto donante.
  • Tercera pinza, negra: al borne negativo de la batería del auto donante, marcado con el signo menos.
  • Cuarta pinza, negra: a una parte metálica sin pintar del motor o del chasis del auto descargado, lejos de la batería y de piezas móviles; nunca al borne negativo de la batería muerta.

Ese último punto es el que más gente hace mal. Conectar el negativo directamente a la batería descargada funciona, pero la chispa salta justo sobre ella, donde se concentran los gases. Un tornillo del bloque motor, un soporte metálico o el punto de masa que indica el manual cumplen la misma función eléctrica sin ese riesgo.

Verifica antes de cada conexión que el color de la pinza coincide con el signo del borne. Invertir la polaridad, aunque sea un segundo, puede destruir el alternador, la centralita del motor y varios módulos electrónicos, en una reparación que cuesta una suma muy superior a cualquier batería.

Arrancar, esperar y desconectar sin romper nada

Con las cuatro pinzas firmes y sin tocar nada más que su borne, arranca el auto donante y déjalo en marcha a ralentí durante unos minutos. No lo aceleres a fondo: la idea de que revolucionar el motor carga más rápido es falsa en la práctica y puede provocar picos de tensión que la electrónica del auto descargado no tolera. Un ralentí ligeramente elevado, si acaso, es suficiente.

Después de ese tiempo, intenta arrancar el auto descargado. Si el motor gira con fuerza y arranca, déjalo en marcha. Si gira pero no arranca, espera un poco más con el donante en marcha y vuelve a intentar; si no gira nada, revisa que las pinzas hacen contacto en metal limpio y no en óxido o pintura. No insistas más de unos pocos intentos cortos: el motor de arranque se calienta y los cables también.

Una vez arrancado, desconecta los cables en el orden inverso exacto: primero la pinza de masa del auto que estaba descargado, luego el negativo del donante, luego el positivo del donante y por último el positivo del auto arrancado. Mientras retiras cada pinza, evita que toque cualquier metal o la otra pinza; sujétalas separadas hasta que todas estén fuera.

No apagues el auto recién arrancado. Déjalo en marcha o, mejor, condúcelo durante un buen rato a un régimen normal para que el alternador recupere parte de la carga. Un trayecto corto no basta, y en algunos autos la carga eficiente requiere rodar, no solo estar a ralentí. Hasta que la batería se recupere, el siguiente arranque puede volver a fallar.

Los errores que dañan la electrónica y los que ponen en peligro

Los daños a la electrónica se producen casi siempre por tres causas: polaridad invertida, picos de tensión y chispas repetidas. La polaridad invertida es un error de atención que se evita verificando cada pinza. Los picos de tensión aparecen al revolucionar el auto donante, al desconectar las pinzas con los consumidores encendidos o al retirarlas en el orden equivocado. Las chispas repetidas surgen de pinzas que se tocan entre sí, que rozan la carrocería o que se colocan y se quitan varias veces mientras el otro auto está en marcha.

Algunos fabricantes desaconsejan por completo usar el auto como donante, porque la electrónica del vehículo que presta corriente también puede dañarse. Es una advertencia que figura en el manual, y conviene leerla antes de ofrecerse a ayudar. Lo mismo vale para vehículos híbridos y eléctricos: su batería auxiliar puede necesitar arranque de apoyo, pero el procedimiento tiene particularidades y el sistema de alta tensión nunca se toca; el manual manda.

Los riesgos para las personas son otros: explosión de la batería por una chispa sobre gases acumulados, quemaduras por una pinza que toca metal con el circuito cerrado, lesiones en los ojos por ácido si la batería estaba dañada. Fumar o tener llamas cerca durante el procedimiento es inaceptable. Si una batería está congelada en zonas de inviernos duros, no intentes arrancarla con cables: el hielo puede hacerla estallar.

Y nunca, por muy a mano que esté, uses cables en mal estado, de sección insuficiente o con pinzas rotas. Un cable que se calienta hasta derretir su aislamiento es un incendio esperando ocurrir.

El arrancador portátil como alternativa

Los arrancadores portátiles de batería, del tamaño de un libro, han cambiado esta situación para muchos conductores. Permiten arrancar sin depender de otro vehículo, con pinzas cortas que conectan directamente a la batería descargada y una electrónica interna que, en los modelos de buena calidad, detecta la polaridad invertida y bloquea la corriente antes de que haga daño.

Su uso sigue las mismas reglas de seguridad: conectar primero el positivo, después el negativo a masa o según indique el fabricante del dispositivo, arrancar, y desconectar en orden inverso. Tienen un límite de capacidad, y los motores grandes o diésel pueden exigir un modelo más potente. Hay que mantenerlos cargados, lo que significa revisarlos cada pocos meses, porque un arrancador descargado en el maletero es un peso inútil.

Para quien conduce solo con frecuencia, viaja por carretera o vive en zonas frías, es probablemente la mejor compra de seguridad después de los neumáticos. Para quien lo necesita una vez cada varios años, unos buenos cables y un vecino amable siguen siendo suficientes.

Después del arranque: entender por qué pasó

Una batería que se descargó por un descuido se recupera con un buen trayecto y no vuelve a dar problemas. Una que se descarga sin causa aparente, o que vuelve a fallar días después, está avisando de que termina su vida útil, de que el alternador no la carga bien o de que algo consume corriente con el auto apagado. En cualquiera de esos casos, una medición en el taller resuelve la duda en minutos y evita el siguiente arranque fallido en el peor momento.

Guarda los cables bien enrollados, con las pinzas protegidas, y revisa cada cierto tiempo que siguen en buen estado. Y la próxima vez que alguien te pida ayuda con su auto, antes de conectar nada, repasa con esa persona el orden en voz alta. Dos conductores que saben lo que hacen tardan menos y no rompen nada; uno que improvisa puede arruinar dos autos en un solo gesto.

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Wellington

Escribe para Empleo Selecto guías prácticas sobre compra, crédito, seguro y mantenimiento de autos, pensadas para comparar opciones con calma antes de firmar. Empleo Selecto es un portal informativo: no es una entidad financiera ni intermedia créditos.