Cambiar un neumático pinchado paso a paso y cuándo no intentarlo - Empleo Selecto

Cambiar un neumático pinchado paso a paso y cuándo no intentarlo

llave de cruz aflojando las tuercas de una rueda de auto

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El golpe seco contra el borde de un bache, un volante que tira hacia un lado y ese sonido rítmico de goma aplastada que confirma lo que ya sabías: un neumático se quedó sin aire. Estás en una calle secundaria, es media tarde, tienes rueda de repuesto y herramientas en el maletero, y nunca en tu vida has cambiado una rueda. La pregunta no es solo cómo hacerlo, sino si deberías.

Cambiar un neumático es una tarea sencilla en condiciones favorables y una peligrosa en condiciones malas. La diferencia la marcan el lugar, el suelo, el tráfico y el equipo que tienes, no tu fuerza ni tu experiencia. Saber distinguir una situación de la otra es tan parte de la habilidad como saber dónde va el gato.

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Cuándo no hacerlo: la decisión que va primero

Hay situaciones en las que el cambio de rueda no debe intentarse, por mucha prisa que tengas. En el arcén de una autopista o de cualquier vía con tráfico rápido, el riesgo de que un vehículo te golpee mientras estás agachado junto al auto es real y no vale ninguna rueda. Si el pinchazo ocurre ahí, lo correcto es apartar el auto lo máximo posible, señalizar, salir por el lado seguro y llamar a la asistencia.

Tampoco conviene intentarlo en suelo blando o inclinado, donde el gato puede hundirse o resbalar y dejar caer el auto; de noche sin luz suficiente; con lluvia intensa que vuelve resbaladizo todo; o cuando el pinchazo es en el lado del tráfico y no puedes mover el auto a un sitio donde esa rueda quede protegida. Un auto que cae del gato con una mano debajo es un accidente grave y evitable.

Revisa también tu equipo antes de empezar. Si la rueda de repuesto está desinflada, si falta el gato, la llave o la manivela, o si tu auto trae solo un kit de sellante y el pinchazo es un corte en el flanco, no hay nada que hacer en el lugar. Y si tienes alguna limitación física para aflojar tuercas muy apretadas o levantar una rueda, pedir ayuda no es rendirse.

La asistencia en viaje, incluida en muchas pólizas aunque según tu país no forme parte del seguro obligatorio, existe exactamente para esto. Usarla cuando la situación no es segura es la decisión de un conductor sensato.

Preparar el lugar y el auto

Si decidiste que es seguro, lo primero es detener el auto en un sitio llano, firme y lo más lejos posible del tráfico: un estacionamiento, una calle tranquila, un ensanchamiento con suelo de asfalto u hormigón. Enciende las luces intermitentes de emergencia, pon el freno de mano a fondo y, en un auto con cambio manual, deja una marcha puesta; en uno automático, la posición de estacionamiento.

Ponte el chaleco reflectante y coloca el triángulo o la baliza detrás del auto si hay cualquier posibilidad de que pase tráfico. Baja a los pasajeros y llévalos a un lugar seguro, lejos del lado donde vas a trabajar. Nadie debe quedarse dentro del auto mientras está sobre el gato: el movimiento de una persona puede desequilibrarlo.

Calza la rueda diagonalmente opuesta a la que vas a cambiar, con un calzo si lo llevas o con una piedra grande o un trozo de madera, para impedir que el auto ruede. Saca del maletero la rueda de repuesto, el gato, la llave y, si lo tienes, la barra extensora, los guantes y una linterna, y déjalos a mano. Localiza en el manual del auto el punto de apoyo del gato más cercano a la rueda pinchada: suele estar marcado en el bajo del auto con una muesca o una flecha.

Si tu auto tiene tapacubos o una tuerca de seguridad con adaptador, retira el tapacubos ahora y busca el adaptador, que suele estar en la guantera o con las herramientas. Sin él, las tuercas de seguridad no salen, y descubrirlo con el auto ya levantado es frustrante.

Aflojar antes de levantar: el orden que evita accidentes

Con el auto todavía en el suelo, afloja las tuercas de la rueda pinchada, pero no las quites. Es el paso que más gente hace al revés: si levantas el auto primero, la rueda gira libre cuando intentas aflojar y no consigues hacer fuerza. Con la rueda apoyada, el peso del auto la mantiene fija y puedes usar todo el cuerpo.

Las tuercas se aflojan en sentido contrario a las agujas del reloj. Suelen estar muy apretadas, porque las máquinas de los talleres aplican mucha fuerza; usa la llave en posición horizontal y empuja hacia abajo con el peso del cuerpo, o apoya el pie sobre la llave con cuidado. Una barra extensora multiplica tu palanca y convierte una tuerca imposible en una que cede. Da a cada tuerca media vuelta o una vuelta, lo justo para que se mueva, y pasa a la siguiente.

Si una tuerca no cede ni con la extensión, no insistas golpeando la llave ni uses herramientas improvisadas: puedes redondear la tuerca o romper el perno, y entonces la rueda no saldrá en ningún caso. Es el momento de llamar a la asistencia.

Levantar, cambiar y bajar: el cambio propiamente dicho

Coloca el gato en el punto de apoyo indicado, asegurándote de que la base está completamente apoyada en suelo firme y de que la cabeza del gato encaja en la muesca o el refuerzo del bajo. Sube el auto despacio hasta que la rueda pinchada quede unos dedos por encima del suelo; necesitas espacio para que entre la rueda nueva, que está inflada y es más alta que la vacía.

Ahora sí, termina de quitar las tuercas y guárdalas en un lugar donde no rueden, por ejemplo dentro del tapacubos vuelto hacia arriba. Retira la rueda pinchada tirando hacia ti con las dos manos; si está pegada al cubo por el óxido, un golpe con la palma en el flanco, nunca con el pie bajo el auto, suele soltarla. Déjala acostada bajo el auto, cerca del gato: si el auto cayera, caería sobre ella y no sobre el suelo.

Alinea la rueda de repuesto con los pernos y empújala hasta que apoye contra el cubo. Enrosca las tuercas a mano, en orden cruzado, hasta que estén firmes, y luego apriétalas con la llave sin forzar todavía: el auto en el aire no ofrece resistencia y apretar demasiado ahora puede desalinear la rueda.

Baja el auto hasta que la rueda toque el suelo y soporte parte del peso, y entonces aprieta las tuercas a fondo, siempre en cruz, alternando las opuestas para que la rueda asiente pareja. Termina de bajar, retira el gato y da una última pasada de apriete a cada tuerca. Guarda todo, incluida la rueda pinchada, y retira el calzo y el triángulo.

  • Con el auto en el suelo: aflojar tuercas media vuelta, sin quitarlas.
  • Con el auto levantado: quitar tuercas, sacar la rueda, poner la nueva, enroscar a mano.
  • Con la rueda apoyada: apretar en cruz a fondo, bajar del todo, repasar el apriete.

La rueda de emergencia y sus límites

Muchos autos traen, en lugar de una rueda igual a las demás, una de emergencia más estrecha y ligera, a veces de color llamativo. Está diseñada para llegar al taller, no para seguir el viaje. Tiene un límite de velocidad y de distancia impresos en su flanco o en una etiqueta, y conducir con ella cambia el comportamiento del auto: frena peor, se agarra menos en curvas y puede confundir al control de estabilidad.

Si la rueda de emergencia va en el eje de tracción, algunos fabricantes recomiendan moverla al eje contrario, intercambiándola con una rueda buena, para no sobrecargar la transmisión; el manual del auto lo dice. En cualquier caso, conduce despacio, sin maniobras bruscas y directo al taller más cercano donde puedan reparar o reemplazar el neumático original.

La rueda de repuesto de tamaño normal no tiene esas limitaciones, pero conviene recordar que suele llevar años sin rodar y puede tener menos presión de la debida o el caucho endurecido. Revisa su presión en cuanto puedas y no la dejes puesta de forma indefinida sin inspeccionarla.

Kit de sellante: cuándo sirve y cuándo no

Cada vez más vehículos nuevos sustituyen la rueda de repuesto por un compresor y un bote de sellante líquido que se inyecta por la válvula. Funciona bien con un pinchazo pequeño en la banda de rodadura, como un clavo o un tornillo, y permite seguir despacio hasta un taller. No funciona con cortes grandes, con daños en el flanco ni con un neumático que se salió del aro.

El procedimiento viene en el manual y en el propio kit: conectar el bote al compresor y a la válvula, enchufar el compresor a la toma de corriente del auto, inflar hasta la presión indicada y rodar de inmediato unos minutos para que el sellante se distribuya. Después, el neumático suele considerarse no reparable y habrá que reemplazarlo, y el bote de sellante tiene fecha de caducidad que conviene revisar cada tanto.

Si tu auto viene con kit y no con rueda, averigua si existe una rueda de repuesto compatible y espacio para llevarla; muchos conductores que viajan por carretera prefieren tenerla.

Después del cambio: lo que no debe olvidarse

Un cambio de rueda no termina al arrancar. Tras unos kilómetros, detente y vuelve a comprobar el apriete de las tuercas: con el movimiento asientan y a veces ceden un poco. En cuanto puedas, lleva el auto a un taller para que verifiquen el apriete con una llave calibrada y revisen la presión de la rueda que colocaste.

El neumático pinchado se puede reparar si el daño está en la banda de rodadura, es pequeño y no ha rodado desinflado durante mucho tiempo; si el flanco está dañado o la estructura interna se deterioró por rodar sin aire, hay que reemplazarlo. Un profesional lo decide al desmontarlo. Si cambias uno solo, procura que sea de la misma medida y tipo que su pareja en el eje, para que el auto frene y gire parejo.

Repón lo que usaste: infla la rueda de repuesto, compra un nuevo bote de sellante, devuelve el gato y la llave a su hueco. El próximo pinchazo llegará en el momento menos oportuno, como todos, y entonces agradecerás haberlo dejado todo listo.

Practicar en casa vale más que leer

Todo lo anterior es más fácil de hacer que de leer, y mucho más fácil la segunda vez que la primera. Un sábado tranquilo, en el garaje o en la calle frente a casa, cambia una rueda sin que haya ningún pinchazo: localiza los puntos del gato, prueba cuánta fuerza piden las tuercas, mira cuánto hay que subir el auto, aprende dónde se guarda cada herramienta. Veinte minutos de práctica en seco valen por una hora de nervios al borde de la carretera.

Y lleva en la cabeza la regla con que empezó este texto: la habilidad incluye saber cuándo no usarla. Un pinchazo en un sitio seguro se cambia; uno en un sitio peligroso se señaliza y se espera. Las dos decisiones son correctas, y saber cuál toca es lo que distingue a quien sabe cambiar una rueda de quien solo sabe cómo se hace.

Sobre el Autor

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Wellington

Escribe para Empleo Selecto guías prácticas sobre compra, crédito, seguro y mantenimiento de autos, pensadas para comparar opciones con calma antes de firmar. Empleo Selecto es un portal informativo: no es una entidad financiera ni intermedia créditos.